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viernes, 31 de mayo de 2013

Cajas nido

Desde hace un año estamos trabajando en un proyecto personal recuperando un pequeño bosque de ribera en las orillas del Tormes. Una de las actuaciones que estamos realizando es la intalación de cajas nido para favorecer la presencia de aves insectivoras. Tras la instalación de 6 cajas nido en una aliseda se comienzan a ver los primeros resultados.



 Con sigilo y convenientemente escondido para molestar lo menos posible se ha podido observar como una de las cajas nido está siendo utilizada por una pareja de herrerillos. En otras dos cajas colocadas en sendos alisos se presume la presencia de carboneros aunque no se ha tenido la oportunidad de verlos entrar.


La pareja de herrrillos mantuvieron un trasiego sin descanso hasta el nido durante todo el tiempo de observación, seguramente portaban inumerables insectos para alimentar a su prole. Los herrerillos son una de las aves insectivoras que habitan los bosques de ribera. Cumplen una labor fundamental en la lucha contra plagas y mantienen a raya a las poblaciones de insectos. Inquietos van recorriendo de forma acrobática  las ramas de los árboles capturando mosquitos y orugas recordando en sus posturas al lúgano cuando se alimenta de las semillas del aliso.
Se ha podido observar también cómo al salir del nido los progenitores en ocasiones desalojaban a la caja nido de lo que parecían excrementos,  para así mantener la higiene y el confort adecuados.



Es una verdadera satisfacción ver cómo las aves utilizan las cajas nido que hemos instalado y así contribuir a que las poblaciones orníticas se asienten en zonas anteriormente degradadas, y ahora en proceso de recuperacion ambiental.
La construción de este tipo de cajas es relativamente sencillo siguiendo las instrucciones y recomentaciones de la SEO. En nuestro caso se han seguido dichas recomendaciones utilizando como materia prima la madera de pino.

lunes, 27 de mayo de 2013

Aguililla Calzada (Aquila pennata)

El Agulilla calzada es una de las rapaces diurnas que viene a pasar el verano a la Península Ibérica. Esta ave vive en África durante los meses de invierno y emigra hasta la costa norte de Marruecos y a nuestra península para sacar adelante a sus polluelos. Son tantas las aguilillas nacidas al norte del estracho de Gibraltar que podríamos decir que las observadas en África en realidad son Ibéricas en su mayor parte. Estas poblaciones occidentales emigrantes pueden llegar hasta el sur de Francia en la época estival pero rara vez llegan hasta Europa Central y Reino Unido. Es por ello un ave muy interesante para los ornitólogos Británicos y Alemanes que visitan España y Portugal.
Existen otras poblaciones de estas aves en el Este de Europa en torno al Mar Negro pero tampoco alcanzan las zonas mencionadas de Alemania y Reino Unido en los meses de cría.
Es todo un privilegio disfrutar de la observación de este ave en la ribera del Tormes.

Aguililla calzada (fase clara) en la ribera del Tormes

Teniendo en cuenta el color del plumaje existen dos fases dentro de esta especie: la fase clara y la fase oscura.
Suelen anidar en árboles con cierta altura como por ejemplo grandes álamos y se alimentan de aves, mamíferos, reptiles, etc. Son pues depredadores de la parte superior de la cadena trófica que ayudan al control de poblaciones favoreciendo el equlibrio ecológico.
Cómo otras rapaces diurnas sus amenazas son los envenenamientos, expolios de nidos, la caza furtiva por su consideración como alimañas, las electrocuciones, el choque con tendidos etc.
Sirva esta entrada como sensibilización para fomentar la conservación de aves tan emblemáticas y exclusivas como lo es la Aguililla calzada.


Aguililla calzada (fase clara) en la ribera del Tormes

Aguililla calzada (fase clara) en la ribera del Tormes



Aguililla calzada (fase oscura) en nido en la ribera del Tormes


viernes, 24 de mayo de 2013

Especies invasoras vs Especies autóctonas (Lucio y hucho vs trucha común)

Como ya fue mencionado en una entrada anterior, entre la ictiofauna del Tormes, la trucha común (Salmo trutta) es el depredador autóctono por antonomasia.
No obstante en el Tormes existen otras especies depredadoras de origen alóctono. Quizás la especie depredadora exótica más conocida sea el lucio (Esox lucius). La gente más joven puede llegar a pensar que el lucio es una especie autóctona ya que ha sido muy común en las aguas de este río. Pero el lucio fue introducido en el Tormes en los años 70 con fines deportivos, y su introducción ha causado graves daños en la fauna autóctona, especialmente entre las especies de pequeños ciprínidos como la boga de río (Pseudochondrostoma polylepis). Su presencia en las aguas tormesinas dificultará la recuperación de especies autóctonas, quizás por ello es por lo que en la Orden de Pesca de 2013 ( ORDEN FYM/1015/2012, de 26 de noviembre, por la que se establece la Normativa Anual de Pesca de la Comunidad de Castilla y León para el año 2013) el lucio aparece ya no como especie pescable sino como especie exótica, lo que quiere decir que los ejemplares capturados deben ser automáticamente sacrificados y no pueden ser devueltos al medio natural. Desde luego dicha medida parece un acierto si lo que se pretende por parte de la administración es recuperar las poblaciones de especies como la trucha común, la boga de río o el barbo.
Otro pez introducido con fines deportivos en el Tormes es el Hucho hucho o Salmón del Danubio. El hucho sí figura en cambio como especie pescable en la Orden de pesca 2013 mencionada. El Salmón del Danubio, de origen centroeuropeo, se adaptó bien a las condiciones ecológicas de este río castellano en los años 90 y se ha convertido en un pez demandado por muchos aficionados a la pesca deportiva en el coto de Villagonzalo II. La administración mantiene poblaciones en estos tramos del Tormes dentro de las políticas de gestión de las zonas acotadas. El aprovechamiento de un recurso, como es el hucho, para el desarrollo de una actividad de pesca deportiva puede tener beneficios socioeconóminos  que contribuyan al desarrollo de determinadas zonas rurales. Pero al tratarse de una especie exótica existen ciertos riesgos ecológicos que pueden hacer insostenible su manteniemiento ya que pueden existir ciertas incompatibilidades con la conservación de la fauna autóctona. Por lo tanto la realización de estudios previos sobre el estado de las poblaciones de peces (autótonos o no) y la existencia de mecanismos de control de poblaciones, son más que necesarios antes proceder a liberar una especie que a la larga puede convertirse en invasora si se reproduce de forma descontrolada. El pasado puede enseñarnos.  Tenemos el ejemplo del lucio que después de todo se ha calificado, como lógicamente era de esperar ya desde hace tiempo por muchos de los que defendemos a la fauna autóctona, como una especie exótica a erradicar de nuestras aguas.



 Trucha común capturada en el Tormes


 Trucha común capturada en el Tormes
 

 Hucho hucho o Salmón del Danubio capturado en el Tormes


 Lucio capturado en el Tormes


 Dibujo de un lucio



viernes, 17 de mayo de 2013

Tormentas de primavera


En las últimas jornadas en la Península Ibérica se están registrando focos tormentosos que están dando lugar a gran cantidad de descargas eléctricas sobre la superficie terrestre. La mayoría de las descargas producidas no suelen generar daños. Pero en ocasiones causan incendios forestales o se originan daños materiales en bienes e instalaciones. En la comarca de Alba de Tormes por ejemplo aún se recuerdan los daños que produjo la caída de un rayo en una vivienda de la Urbanización Los Cisnes el 2 de marzo de 2012.
Un rayo también puede causar graves daños personales. El último suceso señalado en España ha tenido lugar el 14 de mayo de 2013 cuando una de dichas descargas causó heridas graves a un hombre en Madrid.
Pero poco sabemos de las tormentas; ¿cómo se forman?, ¿cómo se generan  los rayos en una tormenta? y sobre todo ¿cuando aparecen las tormentas?



Las tormentas suelen aparecer asociadas a frentes fríos, pero también pueden surgir tormentas en el seno de una masa de aire debido al caldeo solar de la superficie terrestre, sobre todo en primavera y verano.
Las tormentas necesitan dos ingredientes para que se produzcan: Una atmósfera inestable que favorezca el ascenso de un aire más cálido hacia las capas altas, y que el aire que asciende contenga una elevada humedad.
Hay dos maneras para que exista una inestabilidad en la atmósfera: o bien que se sitúe una masa de aire frío en altura sobre una masa cálida en los bajos niveles, o que el aire cercano a la superficie se caliente más que el aire en altura a causa del efecto de la absorción de la radiación solar que aumenta la temperatura del suelo.
En primavera la humedad ambiental es lo suficientemente elevada como para favorecer la generación de tormentas
En una tormenta hay una serie de efectos observables: Fuertes chubascos (aunque no siempre), granizo (no siempre), vientos racheados, rayos, relámpagos y truenos. El resultado visible en el cielo sería la formación de una nube tipo cumulonimbo.
Para el desarrollo de una tormenta se pasa por una serie de etapas. La primera etapa sería la de la formación del Cúmulo. En esta primera etapa se generan corrientes verticales ascendentes y comienza a entrar aire por los laterales del cúmulo. En esta etapa el interior de la nube aún tiene temperaturas positivas.  Visualmente observamos una nube en forma de cúmulo de una tonalidad oscura. Si observamos este tipo de formaciones en el cielo podemos preveer que una tormenta se va a producir en nuestra zona. Los radares aún no son capaces de detectar este tipo de nubes pero a simple vista sí podemos verlas.


La segunda etapa  es la llamada etapa de madurez. Se forma una nube tipo cumulonimbo acabada en yunque en la parte superior a unos 10.000 metros de altura. En esta etapa ya se produce precipitación en la base de la nube debido a que las gotas de agua en el interior por la condensación del vapor de agua alcanzan el tamaño suficiente para caer por efecto de la gravedad. Por ello se generan chubascos intensos que a veces son de granizo cuando la temperatura en el interior de cúmulo es menor que 0º Celsius y no da tiempo a que el agua se funda antes de llegar suelo. Es bastante frecuente que en el interior de la nube haya cristales de hielo aunque a la superficie terrestre llegue el agua en forma líquida porque en su caída cambia de estado de hielo a agua. En esta etapa aparecen corrientes descendentes por el centro de la nube, también un viento horizontal fuerte surge junto al suelo en el frente de avance de la tormenta. En esta etapa suele concentrarse la mayor cantidad de descargas eléctricas abarcando la tormenta un radio de hasta 35 kilómetros.


Imagen radar (de Palencia) día 15 de mayo de 2013 a las 23:00. Fuente AEMET

Durante la tercera y última etapa, la de disipación, desciende la intensidad de los chubascos. Ya sólo existen corrientes descendentes y la temperatura en la superficie baja por la llegada del aire frío de los niveles superiores de la atmósfera. La nube finalmente acaba desapareciendo.
Estas etapas presentadas mostrarían la formación de una única nube tormentosa, pero la realidad es que las tormentas suelen aparecer varias juntas enlazadas unas con otras, cada una de ellas en una etapa diferente. Estas tormentas unidas en una multicélula van avanzando llegando a alcanzar áreas de incluso cientos de kilómetros.
La generación de descargas o rayos producidos durante una tormenta está relacionada con la separación de las cargas existentes en el interior de la nube. Cuando no hay tormentas, el campo eléctrico de la atmósfera hace que los iones que contiene se distribuyan los positivos en los niveles superiores y los negativos cerca de la superficie.

Campo eléctrico atmosférico de buen tiempo

Pero la aparición del cúmulo tormentoso con sus corrientes ascendentes y descendentes durante su etapa de desarrollo hace que dentro de la nube se produzca una separación de cargas. Dentro de la nube las cargas positivas se situaran en la parte superior de la nube mientras que las negativas se situarán en la inferior.


Esquema de rayo nube tierra negativo

Como sabemos las cargas de signo opuesto tienden a atraerse. Ello va a provocar que justo debajo de la nube, sobre la superficie del suelo, comiencen a concentrarse iones positivos mientras que los negativos se alejan. Cuando la acumulación de cargas negativas en la base de la nube y las positivas del suelo es muy elevada, se desencadena una descarga para cancelar esa diferencia de cargas y tratar de volver a la situación normal inicial. Es el conocido como rayo nube a tierra negativo. La descarga suele producirse desde la base de la nube hasta el suelo utilizando como medio conductor una canal dentro de la masa de aire que hay entre el suelo y la nube. El camino elegido por las cargas en su viaje suele ser obviamente el aire que menos resistencia ofrezca al trasporte de las cargas. Ese camino es el rayo propiamente dicho. Al pasar las cargas por ese camino hacen que el aire se caliente bruscamente emitiendo una radiación que podemos observar visualmente.


Existen otros rayos nube a tierra positivos. Son rayos en los que las descargas se producen desde la parte superior del cumulonimbo (con carga positiva) hasta zonas del suelo con concentración elevada de cargas negativas (en zonas alejadas de la base del cúmulo). Se producen cuando la nube cumulonímbica se ha deformado por un viento lateral. Este tipo de rayos positivos son los causantes de los mayores daños.


Esquema de rayo nube tierra positivo

Existen mapas actualizados de la península en los que se presentan las localizaciones de los rayos nube-tierra con un error menor a 8 km. Así la Agencia Estatal de Meteorología en su página web presenta las localizaciones de las descargas nube-tierra tanto positivas como negativas de las ultimas 24 horas.



Mapa de rayos del día 15 de mayo de 2013 a las 23:00. Fuente AEMET

Cuando hay varias tormentas encadenadas unas con otras a veces se producen los conocidos como rayos nube a nube, que no son detectados por los sistemas de localización. En ellos las cargas de signo contrario se intercambian entre diferentes cumulonimbos para cancelarse. Suelen combinarse simultáneamente con los rayos nube tierra.
Cuando se producen las descargas el aire cercano al rayo se calienta bruscamente dilatándose y generando un sonido explosivo, es lo que llamamos trueno, y puede propagarse hasta varios kilómetros de distancia de la tormenta.
Los rayos son una de las causas de incendios forestales pero en un porcentaje muy bajo. El rayo viene a provocar entre 3 y 5% de los incendios forestales. Normalmente acontecen en situaciones de tormenta seca. Las consecuencias pueden ser graves, puesto que, al comenzar una tormenta, normalmente la alerta de los medios de vigilancia y extinción antifuego se reduce o cesa, pero afortunadamente es un fenómeno que se da en pocas ocasiones. Hay estudios que demuestran que la mayoría de las descargas nube tierra, que son las susceptibles de provocar incendios, suelen acontecer en días inestables húmedos. Días en principio de un bajo riesgo de fuego. Sólo si las condiciones excepcionales son tales que no exista precipitación en superficie (tormenta seca) existirá un riesgo de incendio por rayo.
En una situación propia de tormenta seca es necesaria una inestabilidad de la columna y una cierta humedad en altura que favorezcan el desarrollo convectivo, pero la principal característica es el alto poder desecante entre la base del cúmulo y la superficie. Ello hace que en superficie no exista precipitación y que el contenido de humedad de los combustibles sea muy bajo. En estas condiciones un rayo nube tierra se convierte en un potencial causante natural de incendio.

viernes, 3 de mayo de 2013

Especies invasoras vs Especies autóctonas (El cangrejo de río)

Hay veces que cuando una mentira se repite tantas veces se acaba convirtiendo en verdad en el memorial colectivo. Algo así está sucediendo con algunas especies de fauna invasora presentes en el río Tormes. La presencia de especies invasoras se está convirtiendo en algo tan habitual que estamos olvidando a las verdaderas especies tormesinas autóctonas.
En esta entrada queremos rendir un homenaje a una de aquellas especies ya desaparecidas en nuestras aguas, el cangrejo de río (Austropotamobius pallipes).


Cangrejo de río autóctono

Esta especie de cangrejo autóctono fue muy abundante en el río Tormes y sus afluentes hasta los años 80, momento que fue introducido el cangrejo rojo americano (Procamburus clarki). Este cangrejo alóctono era portador de una enfermedad fúngica, la afanomicosis a la que el cangrejo autóctono no era inmune. Ello se tradujo en que las poblaciones de la especie autóctona fueron totalmente diezmadas. Seguramente hubo otras causas que de forma sinérgica contribuyeron también a la extinción; como la contaminación o las variaciones en los cauces. Lo que sí que está claro es que el cangrejo rojo ha colonizado todos los ambientes acuáticos de la parte media y baja de la cuenca y se ha convertido en la especie dominante en detrimento de la que había ocupado este nicho durante miles de años.


Cangrejo rojo americano

El cangrejo rojo americano fue introducido por el ser humano en las aguas de la Península Ibérica desde el sureste de Estados Unidos por su valor culinario y el interés para la pesca deportiva, pero ello ha tenido consecuencias muy negativas en la riqueza biológia del río Tormes. La liberación de especies exóticas en un nuevo ecosistema puede tener graves consecuencias para el equilibrio natural y la biodiversidad. Esta práctica muy común durante la segunda mitad del siglo XX está provocando en los cursos de los ríos situaciones verdaderamente dramáticas que van a resultar muy dificiles de solucionar. Restituir las poblaciones autóctonas y eliminar las especies invasoras es tarea dificil pero sin duda debe ser un reto y un desafío para la buena salud de nuestros ríos en el futuro.