Páginas

lunes, 26 de mayo de 2014

La Garza real (Ardea cinerea) como recurso a aprovechar

La garza real (Ardea cinerea) es una ave muy solicitada por los aficionados a la fotografía de naturaleza. Su carácter desconfiado hace difícil posicionarse a una buena distancia para el disparo de la cámara. La presencia de garzas en nuestras riberas es otro potencial recurso más a aprovechar, y puede atraer el interés de muchos fotógrafos de naturaleza.








Hace años era fácil observar enormes bandos de garzas reales en las orillas del río Tormes. En ocasiones superaban la centena de individuos.  Tal concentración de estas ardeidas no podía tener otra explicación que la existencia de varias piscifactorías en la zona que generaban gran cantidad de residuos que servían de alimento a las aves. La conducta oportunista hizo que pudieran conseguir alimento de forma sencilla y no necesitaban viajar en búsqueda de comida, permaneciendo en las inmediaciones sobre todo durante los meses del invierno. El tratamiento de estos residuos ya no permite a las garzas poder captar este recurso lo que ha supuesto una reducción muy notable del número de estas aves en las cercanías del río Tormes.
En los últimos años además se ha observado por pescadores y naturalistas una elevada mortandad en las orillas del río de muchas garzas reales. La inanición es una posible causa pero las garzas antes viajarían a otros lugares en búsqueda de alimento que quedarse y morir de hambre. Seguiremos observando.




domingo, 18 de mayo de 2014

Bosques salmantinos: Encinar (parte II)


El bosque de encinas que nos encontramos en gran parte de la provincia se caracteriza por ser una formación cuyo estrato arbóreo es muy desigual debido al tratamiento al que estuvieron sometidas las encinas en el pasado (manejo de la dehesa), a la desaparición de aclareos frecuentes, a la ausencia de pastoreo del estrato inferior, en definitiva al abandono de los usos culturales de la dehesa. Al abandonar el uso cultural de la dehesa el suelo fue rápidamente colonizado por nuevos pies de encina que regeneran el bosque y lo devuelven a sus estados naturales finales de la sucesión. La diferencia entre un bosque fruto del abandono de la dehesa y un bosque fruto de la sucesión natural es evidente en lo que a la estructura de la vegetación se refiere. Un bosque climácico natural es más homogéneo, mientras que uno fruto del abandono de la dehesa es heterogéneo y tardará mucho tiempo hasta conseguir una estructura equilibrada, siendo más vulnerable por ejemplo ante los incendios, plagas,  la seca, etc.





Los bosques climácicos naturales, que nunca fueron dehesa, son poco frecuentes pero pueden existir en muchas zonas inaccesibles y protegidas, por ejemplo de la Sierra de Quilamas. Su conservación es muy importante por constituir la verdadera vegetación potencial de los encinares,
Los bosques fruto del abandono de la dehesa son los más abundantes. Si se sigue con el abandono de dehesas se augura una recuperación de estas series en el futuro en muchos puntos de la región,  pero estas formaciones son portadoras de una elevada vulnerabilidad si no se realizan medidas de gestión adecuadas. En la mayoría de las ocasiones la opción elegida por los propietarios es frenar la evolución del bosque y el mantenimiento de la dehesa pero realizando medidas muy drásticas y poco sostenibles pero más baratas para el propietario: fuertes aclareos mecanizados con roturaciones incluidas y  desmoches excesivos; actuaciones que causan un gran impacto.




 Si lo que se desea es retornar a la explotación sostenible de la dehesa la gestión más adecuada debe conllevar acciones paulatinas, constantes, puntuales y poco impactantes para el medio, para no dañar a las encinas, el pasto y el sustrato; todo ello más lento y caro para el dueño, pero con mayor beneficio a largo plazo.
En el coste de los tratamientos hoy en día se siguen criterios económicos de beneficio a corto plazo, poco se piensa en la sostenibilidad del recurso a largo plazo. Un tratamiento más adecuado proporcionará más beneficios pero al cabo de mucho tiempo. Algo que parece que no impera entre la sociedad presente, incluida la sociedad rural.
En contraposición al abandono, en algunas zonas hallamos una dehesa con una enorme intensificación del laboreo y del pastoreo, frenando en seco la regeneración de nuevos pies de encina, lo que conducirá a una desaparición.






De la observación de muchos encinares a lo largo y ancho del sur castellanoleonés, se deduce que no existe un modelo de conservación claro de la dehesa y de los bosques de encinas, realizándose tratamientos arbitrarios y poco planificados que dan lugar a unas formaciones vegetales poco sostenibles. Se echa de menos una buena política que garantice la conservación de ambos ecosistemas, la dehesa y el bosque, igualmente necesarios.
Las metodologías que utilizan información satélite para la caracterización de los usos del suelo poco o nada pueden decirnos del verdadero estado de los bosques de encinas y de sus aprovechamientos. Esperamos que los resultados de usar foto satélite no repercutan negativamente en la gestión de la dehesa y en la conservación de aquellos bosques climácicos naturales que puedan existir. El monte hay que pisarlo además de estudiarlo en gabinete delante de una pantalla en Bruselas, en Madrid o en Valladolid.


sábado, 10 de mayo de 2014

Cajas nido para la restauración de riberas

De nuevo una pareja de herrerillo común ha ocupado una de las cajas nido que instalamos en 2014 en un bosque de ribera del río Tormes. Con mucho cuiado y respeto para no molestar a las aves he podido conseguir la prueba gráfica de la actividad de estos pájaros insectívoros en torno a la caja nido.















En una entrada antigua de este blog: "cajas nido" ya comentamos los excelentes resultados en la ocupación de las cajas que instalamos en la primavera  de 2013, después del inicio de la restauración de un bosque de ribera que se encontraba muy degradado. Es verdaderamente sorprendente cómo este tipo de ambientes se recupera tras realizar en ellos tareas de restauración como: eliminación de vegetación invasora, retirada de material vegetal muerto, adecuación de las pendientes del terreno, plantación de especies como fresnos o alisos, etc. Calificaría a los bosques de ribera como ambientes muy agradecidos, a poco que realizas una intervención positiva, reaccionan satisfactoriamente en un corto espacio de tiempo. Ya han transcurrido casi dos años desde que fueron inciados los trabajos en este proyecto personal y los resultados siguen siendo muy visibles esta primavera de 2014. Durante el último invierno se han  finalizado las tareas de eliminación de materia vegetal muerta, se ha restaurado ambientalmente una zona con taludes de fuerte pendiente para favorecer la colonización de la vegetación ribereña, y se ha repoblado con alisos, fresnos y diversas especies de árboles frutales.
Pero además de las intervenciones en el suelo y la vegetación también tratamos de favorecer la presencia de especies animales para alcanzar un equilibrio ecológico óptimo. Para ello desde 2013 hay instaladas en la zona varias cajas nido para aves insectívoras. En 2014 varias han sido restituidas debido al deterioro que han sufrido durante el último invierno, habiendo en esta primavera instaladas un total de 6 cajas. La colocación de posaderos para rapaces ha sido otra de las medidas tomadas recientemente.


sábado, 3 de mayo de 2014

Bosques salmantinos: Encinar

En la provincia de Salamanca existen multitud de encinares con una gran importancia florística. A menudo sólo nos fijamos en las imponentes encinas que dominan el paisaje, pero en los encinares adehesados y bosques de encinas se halla una rica flora fundamental para la sostenibilidad de los recursos y de otros aprovechamientos tradicionales. En uno de mis paseos por uno de estos encinares he podido identificar las siguientes especies vegetales:

Quercus rotundifolia
Cytisus scoparius
Cytisus multiflorus
Crataegus monogyna
Lavandula stoechas  pedunculata
Halimium viscosum
Daphne gnidium
Thymus zygis
Lotus carpetanus
Xolanta gutata
Aira caryophyllea
Anthyllis lotoides
Agrostis castellana
Hypochaeris glabra
Asphodelus microcarpus
Dactylis glomerata
Asparagus acutifolius


















El inventario nos conduce a pensar que podemos encontramos ante la Asociación vegetal típica de encinares sobre suelos silíceos. El análisis florístico de este bosque de la región mediterránea, nos revela la existencia de una etapa final de la sucesión, casi climácica, de la serie supramediterránea salamantina silicícola, de los encinares (Quercus rotundifolia). Se corresponde con un bosque de encinas fruto del abandono del manejo cultural de la dehesa. Se trata de una etapa sucesional muy frecuente en zonas silícicas de las provincias de Salamanca y Ávila, que se caracterizan por la fuerte aridez estival y las moderadas pluviometrías equinociales. Ocupan suelos típicos de la dehesa de encinas como los comentados en la entrada de este blog: Un suelo para la dehesa.