Recursos medioambientales

Blog de Santiago Domínguez Martín

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lunes, 1 de octubre de 2018

Seminario sobre Educación Ambiental en la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca

Recientemente Santiago Domínguez Martín, autor de este blog, ha sido invitado como ponente por la profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca María Luisa García Rodríguez a impartir un Seminario de Formación para el Profesorado, de la Titulación de Grado de Magisterio de Educación Infantil, dentro de la asignatura Didáctica de la Educación Infantil. 2º curso.
En el Seminario titulado: "La Educación como Herramienta Sociocultural y Ambiental en la Prevención de Incendios"el alumnado ha recibido información básica para la elaboración de programaciones didácticas de educación ambiental encaminadas a la prevención de incendios. A la vez se han mostrado ejemplos de experiencias formativas reales, de sensibilización ambiental y prevención, llevadas a cabo en entornos rurales y de interfase urbano rural. 
Agradecemos a la Facultad de Educación que apueste por este tipo de seminarios que acercan a las aulas universitarias la realidad que vivimos a diario los gestores  ambientales. Esperamos que sigan contando en el futuro con nuestra presencia para seguir trabajando en actitudes y valores de sensibilización ambiental con los futuros maestros.



sábado, 23 de diciembre de 2017

Los incendios otoñales de Ophelia

Comienza un nuevo periodo invernal, ya pasó el otoño de 2017 y podemos hacer balance, análisis y reflexión de alguno de los eventos naturales acontecidos durante este periodo. Es innegable que el pasado otoño en el oeste peninsular hemos sufrido uno de los peores periodos de sequedad que se recuerdan. Seguramente mucho de ello ha sido debido a la situación prolongada en la atmósfera europea de una NAO positiva (ver entrada de este blog relacionada con la NAO). La vegetación se encontró en una situación de estrés hídrico que la hizo muy vulnerable, por ejemplo, a los incendios. Sobre todo, en días concretos donde la situación de la columna de aire situada sobre esa vegetación fue especialmente favorable al fuego.

Experimento de velocidad de propagación de un incendio ante situaciones excepcionales de viento en superficie llevado a cabo en el ADAI-CEIF de la Universidad de Coimbra.


Concretamente el evento de fuego registrado el día 15 de octubre de 2017, en todo el oeste peninsular, fue una de esas situaciones muy favorables a los incendios. Fue destacable, por su aparición en un periodo corto de tiempo muy bien definido. La tarde del día 14 de octubre y todo el día 15 fue un momento de auténtica situación de riesgo en toda la zona.
Más de dos meses después estamos en situación de poder comentar objetivamente desde un punto de vista exclusivamente científico-ambiental este evento, cuando llegado el invierno se han enfriado montes, mentes, redes sociales y titulares.
Lo primero que podríamos preguntarnos es: ¿por qué en esos determinados días excepcionalmente, y no en otros, apareció el fuego con tal virulencia en esta zona de la Península Ibérica? La respuesta se encuentra en la atmósfera de esos días.
No sabemos si esa situación atmosférica tan excepcional era conocida previamente por unos supuestos grupos de “incendiarios organizados internacionalmente” (recordemos que tuvo lugar también en Portugal), o por unos supuestos “terroristas ambientales” (por cierto, que no reivindicaron nada ni se menciono a ninguno). Si verdaderamente estos grupos existieran y conocieran el fenómeno tanto como para preverlo y actuar en consecuencia quemando el monte el día 14 y 15, se demostraría la necesidad de aumentar nuestra capacidad  para detectar el peligro antes y proteger nuestros montes.
La realidad fue que en todos los niveles la sociedad se vio desbordada y sorprendida por el suceso con graves consecuencias para las personas y el medio ambiente.
Pasado un tiempo desde el día 15 de octubre aparecieron en la prensa noticias de personas detenidas como causantes de los incendios, fueron responsables de negligencias y actos vandálicos que no parecen constituir ningún entramado ni célula organizada, ni tener muchos conocimientos sobre la excepcionalidad de los fenómenos meteorológicos favorecedores del fuego.
Quizás fuera la falsa creencia de que existe una similitud entre la aparición del fuego con la imprevisión de un atentado terrorista lo que llevara a algunos a denominarlo “terrorismo ambiental”. Pero el fuego, como fenómeno físico-ambiental que tiene lugar dentro de la atmósfera no es un fenómeno imprevisible sea cual sea su causa. La previsión meteorológica puede adelantarnos  lo que puede ocurrir con una alta probabilidad. La Predicción Meteorológica se lleva utilizando durante muchos años por la sociedad, y nadie duda de su utilidad: Rutas de aviación, Navegación marítima, Sistemas de avisos meteorológicos regionales de Protección Civil, planificación de viajes por carretera, etc. En el fenómeno de los incendios la Predicción Meteorológica también puede ser muy útil para la gestión del problema ambiental del fuego y existe mucha bibliografía sobre ello. Desde aquí humildemente invitamos a su lectura.
Para establecer cualquier herramienta de predicción del peligro habrá que conocer  las condiciones  bajo las cuales el fenómeno aparece con semejante virulencia así como los modelos matemáticos que nos las pueden proporcionar de antemano. Dicha herramienta se podrá implementar posteriormente en los planes de alerta, vigilancia y control de las causas (sean las que sean).
¿Cuál fue la situación atmosférica tan excepcional que se vivió en el oeste peninsular el día 15 de octubre de 2017?
Para entenderlo habría que tener en cuenta la secuencia de la llegada frente a las costas peninsulares del huracán Ophelia:
· Inestabilizó la columna durante varias jornadas.
· Inicialmente aumentó sequedad existente.
· Aumentó el riesgo de fuego la tarde del 14 y todo el día 15
· Finalmente, hubo un aporte de humedad de los días 16 y 17 bajó el riesgo de fuego
Los niveles bajos de la atmósfera en esas fechas sabemos que venían acumulando una alta sequedad a lo largo del periodo estival. A ello debemos unir que en el día 14 y 15 entró en el noroeste peninsular una masa de aire seca procedente del sur impulsada por el ciclón.
La bajada repentina de la estabilidad atmosférica al aproximarse Ophelia hizo que la columna atmosférica además de seca se volviera menos estable. Sequedad y baja estabilidad es la situación de máximo riesgo de fuego.




 Secuencia de situaciones sinópticas en esas fechas. Fuente: AEMET

Concretamente se dió además la circunstancia de que la estabilidad fue muy baja en un amplio estrato de la atmósfera cercano a la superficie. Cualquier foco de calor sobre el suelo en ese estado atmosférico induciría un ascenso de aire muy acusado, lo que se podría denominar “tiro atmosférico”. Una burbuja de aire caliente en un punto de inicio de fuego provocaría una corriente ascendente hasta niveles muy elevados de la columna. Todo ello podemos observarlo en la gráfica adjunta que representa el estado termodinámico de la atmósfera según datos de la estación de radiosondeo de Lisboa de las 12h del día 15 de octubre de 2017.


Diagrama termodinámico de la columna atmosférica.15 de Octubre 2017.12:00 h. 
Estación de radiosondeo de LISBOA. Fuente: Elaboración propia.

Los incendios una vez iniciados van a inducir vientos en superficie muy fuertes, ya que las corrientes ascendentes también lo son. Luego además del efecto de Ophelia en el viento a escala sinóptica habría que añadir localmente que los propios incendios generaron también viento en superficie.
Otro hecho es la ausencia de nubosidad. La radiación solar caldea la superficie, calentando el aire cercano al suelo que ascenderá fácilmente en una columna tan poco estable como la de esos días. Eso sucederá sobre todo allí donde la superficie tienda a calentarse más fácilmente por la radiación. En la gráfica que presentamos podemos analizar cómo la formación de una nube convectiva en un ascenso no forzado no se produciría hasta alturas superiores a los 3500 metros y su tope se situaría casi en el límite de la troposfera. De existir desarrollo nuboso este sería muy poco potente y con escasa precipitación. Por otra parte, el Poder Evaporante de la Atmósfera desde la base de la nube hasta la superficie  impediría que cualquier gota alcanzara el suelo, ya que se evaporaría al caer desde la base de la nube.

Bibliografía consultada para el análisis de los datos:

La física de un índice predictivo de riesgo de incendios forestales

Agradecimientos:

Universidad de Salamanca

ADAI-CEIF de la Universidad de Coimbra

miércoles, 15 de enero de 2014

Pandora... y el fuego contra los topillos

“Y en esta corona estaban esculpidas numerosas imágenes, admirable a la vista, de todos los animales a quienes alimentaban la tierra firme y el mar”

“Mito de la creación de Pandora”
Teogonía de Hesíodo

  
Pandora (Argynnis pandora) descansando en el suelo

Comenzaremos hablando del topillo campesino (Microtus arvalis). Este roedor es ya un habitante más de los campos salmantinos, especialmente al noreste de la provincia. En realidad lo es de gran parte del centro de Castilla y León.  El topillo no fue siempre tan abundante en estas zonas pseudo esteparias, pero vino para quedarse. Su expansión desde las montañas del norte peninsular bien podría estar relacionada con la proliferación de la agricultura intensiva de regadío, ya que la elevada humedad del suelo es uno de sus factores ecológicos fundamentales. El incremento de sus poblaciones ha alcanzado la categoría de plaga en algunos años, como la plaga de 2007 que causó numerosos daños en los cultivos de regadío. Se iniciaron entonces varias campañas de erradicación auspiciadas por la administración, tras la demanda de medidas por parte de los agricultores afectados. El uso de rodenticidas se generalizó, llenando los campos de tubos rojos con veneno, que aún siguen encontrándose diseminados varios años después en cunetas y lindes. El impacto de esta metodología fue muy negativo para las poblaciones de otros mamíferos y depredadores que se vieron afectados directa e indirectamente; sin menoscabar el impacto que causó tal cantidad de plástico abandonado en el medio ambiente constituyendo un residuo difícil de gestionar dada su dispersión.
Han sido tomadas otro tipo de medidas mucho más sensatas por parte de otros grupos. Tal es el caso del control biológico de plagas promulgado por SEO Salamanca en la zona de Peñaranda de Bracamonte. La colocación de posaderos en bordes de caminos y cunetas favorece la presencia de rapaces, predadores del topillo, como ratoneros y cernícalos.
Las medidas más recientes tomadas este invierno por agricultores de la Moraña (Ávila), con el apoyo de las instituciones, está siendo el uso de incendios prescritos en linderos y cunetas. Además de su ineficacia este método causa un enorme impacto en el resto de la fauna que utiliza esta vegetación de estos eriales cómo refugio. Estamos pensando en muchas aves y mamíferos que hacen uso de estas zonas, pero también hay otros organismos como los insectos que viven en los posíos aletargados todo el invierno. Un ejemplo es la mariposa Pandora (Argynnis pandora). La oruga de este lepidóptero hiberna aletargada entre la vegetación ruderal y el suelo, para salir en primavera a alimentarse y trasformarse en crisálida. Emerge en junio y durante el verano se alimenta de néctar contribuyendo a la polinización de muchas plantas. Es frecuente verla descansando en gordolobos (Verbascum thapsus) y acianos (Centaurea cyanos), especies vegetales típicas de cunetas y bordes de caminos.

Aciano, planta muy común en cunetas y bordes de caminos en la zona noreste de la provincia de Salamanca

El mito de Prometeo explica como el fuego llegó a manos de los hombres para controlar la naturaleza. Pero puede ser usado para destruirla también. La esperanza reside en actuar con responsabilidad y entender la naturaleza como un todo, constituida por interrelaciones muy complejas.
En el siguiente enlace muestro el capítulo de la serie Mitos y leyendas de Televisión Española para recordar el mito de Prometeo y Pandora. Sirva para la reflexión.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los incendios durante el verano 2013 en el occidente de Castilla y León

Durante el periodo del 1 de julio al 30 de septiembre de 2013 se mostró diariamente en este blog el riesgo de incedio existente en León, Zamora y Salamanca. 
La información se ofreció al inicio de cada jornada y ponía en conocimiento de los lectores el riesgo de incendio que había en la zona occidental de Castilla y León durante ese día según la bibliografía adjunta.
En esta entrada vamos a evaluar aquel riesgo diario de incendios que se mostró en el blog mediante un análisis comparativo con el número de incendios que realmente acontecieron en aquellas fechas.
En la siguiente gráfica se muestra la evolución del número de incendios diarios en el occidente de Castilla y León (conjunto de las provincias de León, Zamora y Salamanca), junto con el riesgo de incendios que fue definido para cada día y presentado en este blog en aquellas fechas. 

Numéricamente en la gráfica la equivalencia de los valores del riesgo es la siguiente: 
Bajo=1
Medio=2
Alto=3
Muy alto=4



Gráficamente podemos ver como por lo general la correlación entre el número de incendios que acontecieron cada día y el riesgo anunciado es elevada. Aunque hay situaciones muy puntuales, como la del día 28 de julio que habría que analizar con más detenimiento ya que había riesgo bajo y sin embargo hubo 7 incendios. Quizás lo que pudo suceder es que fuera un día con tormenta seca; desde luego que habrá que seguir estudiando estas situaciones atmosféricas tan particulares.
En líneas generales la información que se proporcionó hubiera sido buena para haber ayudado a predecir la aparición de fuego en la zona, mejorando la gestión y reduciendo los daños.

Agradezco al Servicio de Defensa del Medio Natural de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León el habernos facilitado los datos del número de incendios diarios para poder realizar este análisis comparativo.

martes, 2 de julio de 2013

El Riesgo de incendio: Episodio del 1 de julio en Alba de Tormes


En la tarde el día 1 de julio de 2013 han tenido lugar tres incendios en la zona de Alba de Tormes. Uno en las cercanías de vía del tren en la línea Salamanca-Plasencia, otro en la Dehesa boyal y finalmente otro en la carretera de Navales.



Cada uno fue originado por causas bien distintas. Mientras que el de la vía ferroviaria al parecer lo provocó una chispa de la maquinaria que se encuentra trabajando en la zona, el de la Dehesa todo indica a que lo produjo la caída de un árbol sobre una línea eléctrica. En el de la carretera de Navales las causas aún son desconocidas.
Sea cuales fueran las causas, la cuestión está en que el día fue propicio para la aparición del fuego. Se da la circunstancia de que los tres han tenido lugar de algún modo cerca de infraestructuras humanas, potenciales puntos de inicio de muchos incendios en la sociedad desarrollada.





En la medida de lo posible todos debemos poner de nuestra parte para prevenir este tipo de eventos que ponen en peligro nuestro patrimonio natural y humano.
Recordar que en una sección de este blog dedicada a la caracterización del riesgo de incendio en la zona de León, Zamora y Salamanca se anunció desde primera hora de la mañana,  que el día 1 de julio era un día de riesgo alto de incendio.
Aprovechando esta entrada invitamos a los seguidores del blog a visitar esta sección (Riesgo de Incendios en León, Zamora y Salamanca) dedicada al riesgo de incendios, dónde diariamente se aportará información con el fin de prevenir este problema que tanto afecta a nuestro medio ambiente.


jueves, 10 de enero de 2013

Incendios en Australia (índice de peligro)

Un año más por estas fechas, coincidiendo con el verano en el hemisferio Sur, surge una oleada de incendios en el Este de Australia. En esta ocasión la virulencia de los incendios están afectando a zonas residenciales de la interfase urbano-forestal, lo que está causando enormes daños personales y materiales.
Debido a este problema frecuente año tras año en Australia tienen desarrollado un sistema de detección del peligro de incendios. Este sistema australiano, por su carácter empírico, se asemeja a los sistemas americano y canadiense. Pero posee una serie de peculiaridades propias debido a las características de los bosques australianos que los diferencian del resto, además de considerar aspectos meteorológicos que otros no tienen en cuenta.
El sistema australiano proporciona como salida un Índice de Peligro. El índice de Peligro está relacionado con la posibilidad de que un incendio comience, su grado de propagación, su intensidad y su dificultad de extinción. La escala del índice de peligro va de 0 a 100 .Un valor del índice de 1 significa que el incendio no comenzará o si lo hace arderá tan lentamente que su control presentará poca dificultad. Un índice de 100 quiere decir que los incendios arderán muy rápido y su control es muy complicado o imposible.
Dicho índice es obtenido a partir de una serie de variables de entrada relacionadas con condiciones meteorológicas y con condiciones estacionales del combustible.
Las variables de entrada para el cálculo de los índices son: la temperatura máxima, precipitación, humedad relativa, velocidad del viento, estabilidad atmosférica, la duración del periodo de sequía y la cantidad de combustible. En todo caso todas las mediciones de entrada del sistema, debido al carácter empírico, deben realizarse entre la una y las cuatro de la tarde. Hasta aquí las similitudes con otros índices existentes es más que evidente. Lo que resulta más interesante dentro del modelo australiano respecto de todos los sistemas empíricos es que el sistema australiano incorpora la situación de estabilidad o inestabilidad atmosférica mediante un análisis a escala sinóptica de la situación dominante en la región. La presencia de borrascas o frentes pueden determinar que las condiciones de viento y sequedad sean determinantes en el peligro de fuego.
Según el sistema australiano la situación de las altas y bajas presiones, y los frentes fríos en los mapas sinópticos determinan a menor escala las condiciones de temperatura, humedad y viento, y por lo tanto el peligro de fuego. Dada la enorme extensión de Australia y a su variedad climática, las situaciones a escala sinóptica funcionan de forma distinta en las diferentes regiones a la hora de definir el peligro. Cada parte del país posee una situación especial que produce condiciones severas de incendios, pero en todos los casos estas condiciones tienen en común la llegada de vientos secos desde la región árida del centro de la isla.  
Otro de los sistemas evaluados por el modelo australiano en los mapas meteorológicos son los frentes fríos. Tienen una especial influencia en la zona del sureste australiano ya que el fuerte gradiente de temperatura en los límites entre una masa cálida y una fría que irrumpe, genera una enorme inestabilidad y vientos fuertes para tratar de neutralizar el gradiente. Hay que tener en cuenta además que tras el paso de un frente el viento vira unos 90 º, lo que significa un efecto importante en la conducta de un fuego que se encuentre activo.
Durante más de 30 años este índice ha sido aceptado por las autoridades australianas y por la oficina meteorológica para determinar el peligro de fuego en zonas rurales. Sus resultados de peligro de fuego han satisfecho las necesidades de conocimiento en tareas preventivas y de extinción tan útiles en la gestión por parte de las autoridades australianas. Todos los días durante la estación de fuego la oficina de Meteorología calcula el máximo peligro de incendio del día, el cual es publicado en los periódicos junto con la información meteorológica, informativos de radio y televisión, y es mostrado en señales de carretera.
Cuando se alcanza el nivel de peligro extremo las autoridades declaran un día de prohibición total de fuego en el cual está totalmente prohibido por ley hacer fuego en campo abierto e incluso pueden suprimirse algunas otras actividades de riesgo.
La oleada de incendios que está teniendo lugar en estos días en Australia se están concentrando en el Este y también en la isla de Tasmania. La estación de fuego en la costa Este australiana se extiende desde primavera hasta la mitad del verano austral. El peligro más alto tiene lugar después de un periodo primaveral e invernal especialmente seco, antes de un periodo de lluvias de final del verano. Condicionantes que están aconteciendo en estas fechas. Por parte de las autoridades australianas es reconocido el hecho de que se trata de un país en el que la precipitación puede llegar a ser muy baja e incluso inapreciable durante muchas épocas de año. Las sequías son un factor muy importante en el clima australiano. Las sequías suelen estar asociadas a un alto riesgo de incendios, particularmente si la sequía viene precedida de un periodo de lluvias. Este es un hecho que también ha sido observado en Galicia donde las estaciones de fuego se sitúan al final de periodos secos posteriores a las lluvias otoñales y primaverales.
Por otra parte, siguiendo con el paralelismo, las condiciones climáticas del Este de Australia son muy parecidas a las mediterráneas del Este de la Península Ibérica. Existen en ambos lugares precedentes que nos pueden ayudar a comprender y a prever situaciones  de riesgo de fuego. Una situación típica de riesgo alto de fuego, tal y como está aconteciendo en estas fechas, es cuando se sitúa una baja presión profunda cerca de Tasmania enviando vientos secos procedentes del Oeste a la costa Este australiana. Esta situación fue la que tuvo lugar como precedente por ejemplo en los incendios del 7 de enero 1994 que tantos daños causaron en Australia. El llamado efecto dipolar (comentado en otra entrada de este blog al hablar de los incendios en levante español)  explica la aparición de incendios en áreas costeras de la Península Ibérica. El efecto dipolar bien podría aplicarse en la costa Este de Australia y obtener los mismos resultados que el análisis sinóptico del sistema australiano de Índice de peligro. En ese episodio de Australia lo que está teniendo lugar es un dipolo O-E muy bien definido, lo que se traduce en riesgo en la costa Este de la isla. Los resultados del Índice de peligro Australiano deben ir en tal sentido.
Teniendo en cuenta que las bajas presiones en el hemisferio Sur giran a favor de las agujas del reloj, a día 9 de enero las bajas presiones relativas situadas en el centro de Australia aun aportaban masas de aire secas a la costa Este; situación que se promete aún más grave en los días posteriores al mantenerse la componente Noroeste agravando la ola de calor los días 10 y 11 de enero. Habrá que esperar acontecimientos pero todo indica que los medios disponibles tendrán difícil la tarea de extinguirlos en su totalidad en las próximas 48 horas, prolongándose la oleada hasta el fin de semana del 12 y 13 de enero.
Una característica positiva de la lucha contra el fuego en Australia es que la mayoría de los brigadistas son voluntarios de comunidades rurales o empleados de grandes agencias, y una adecuada información sobre el peligro de incendio facilita la planificación de las actividades de unos y otros. Sólo cuando se requieran muchos medios en días de verano serán solicitados al completo. Esto evita problemas de causalidad de incendios por intereses laborales de los brigadistas.
A pesar de la eficacia de los medios, en una situación de peligro de incendio extremo como la que tenemos ahora, los fuegos aparecen muy fácilmente a partir de cualquier fuente de ignición y se propagan rápidamente siendo imposible extinguirlos a menos que se ataquen en sus momentos iniciales. Una vez iniciados no se podrán extinguir hasta que las condiciones atmosféricas no lo permitan. Algo dramático sobre todo cuando zonas residenciales se ven afectadas.





sábado, 16 de junio de 2012

Incendios en Levante

En estas primeras semanas de junio ha surgido una ola de incendios en la costa mediterránea de Cataluña y la Comunidad Valenciana. Hoy mismo en la localidad de Pinell de Brai (Tarragona) se está registrando un incendio importante y se han dado por extinguidos otros en las localidades de Chiva (Valencia) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Otros incendios acontecidos en días recientes han tenido lugar en municipios como Llocnou de Sant Jeroni, Serranos, Tuéjar  y Benagéber (Valencia).

Una masa seca e inestable es un escenario propicio al fuego. Las zonas caracterizadas en un momento determinado por su sequedad e inestabilidad son las regiones a vigilar.  En zonas costeras de la Península Ibérica como la Comunidad Valenciana y Cataluña dichas condiciones  suelen tener lugar en las denominadas situaciones de dipolo atmosférico. La estructura de nuestra península, rodeada casi toda ella de mar, es muy propicia a la aparición de situaciones dipolares en todas sus costas. Un ejemplo son las situaciones de dipolo en la costa atlántica.

domingo, 1 de abril de 2012

¿Incendios en invierno?

Desde mediados de marzo estamos viviendo en la Península Ibérica una serie de episodios de incendios que han afectado a zonas del Pirineo, y más recientemente a la zona noroeste. Los incendios han surgido en Asturias y sobre todo en Galicia, donde se cobraron la vida de un brigadista orensano con 15 años de experiencia en la extinción de incendios. El último de los sucesos está afectando al espacio natural de Fragas do Eume en La Coruña, bosque atlántico de un gran valor ecológico.

Pero ¿es normal que existan incendios fuera de la época veraniega?
Aunque nos cueste asimilarlo, en realidad históricamente  en la Península Ibérica los incendios en meses como febrero y marzo son más usuales de lo que nos creemos.
Muestro aquí los valores de los incendios promedio acontecidos en cada mes del año en el oeste de Castilla y León.

Se distinguen aquí dos estaciones de fuego bien diferenciadas, una en verano y otra en invierno. Los incendios no sólo tienen lugar durante los meses de estío (julio, agosto y septiembre), registrándose una segunda estación de fuego en los meses de finales del invierno (febrero y marzo).


Dehesa en la provincia de Ávila afectada por un incendio


En Galicia históricamente también han tenido lugar incendios en invierno.


Como vemos los incendios  en invierno aparecen en comunidades autónomas distintas con gestiones de lucha antifuego propias.

En Portugal, siendo un país con políticas forestales bien diferentes, también aparecen los incendios en invierno. Como ejemplo he aquí datos diarios de 2000 y 2005 en Portugal en los meses de febrero y marzo.



Bibliografía recomendada:
Domínguez Martín, S. y García Díez E.L. 2009. “Ocurrencia del problema ambiental de los incendios forestales en el occidente castellano-leonés en los albores del siglo XXI, Evaluación del riesgo según las condiciones meteorológicas”. Revista de Estudios Salamantinos REVSA nº 57, pp 391-406. Diputación de Salamanca Ed. ISSN: 0212-7105.  
Domínguez Martín, S. 2009. Tesis: La Física de un Índice Predictivo de Riesgo de Incendios Forestales. Ediciones de la Universidad de Salamanca. I.S.B.N.:978-84-7800-265-8. Depósito Legal: S.674-2009.
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