Recursos medioambientales

Blog de Santiago Domínguez Martín

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lunes, 24 de abril de 2017

Posados

Muchas aves necesitan de posaderos. Algunos para situarse sobre ellos durante largos periodos de tiempo, otros sin embargo para permanecer apenas unos segundos, dependiendo de la conducta de cada especie. La finalidad puede ir desde fijar un puesto para la caza de alguna presa despistada, o simplemente para descansar, acicalarse el plumaje, o marcar el territorio con su canto. Ya sea sobre elementos naturales o antrópicos, ese es un buen momento en el que el observador puede fijar su atención y aprovechar a captar las diferentes partes del plumaje de las aves y así inventariar su presencia en el lugar. Es pues necesario que para localizar a un ave nos fijemos en todos aquellos elementos que puedan ser potenciales posaderos puesto que allí es posible que encontremos algún ave interesante y observarla durante largo tiempo con la ayuda de un telescopio, por ejemplo.
Hay localizaciones donde es más sencillo hallar los posaderos debido a la presencia de vegetación de cierto porte o  de elementos asociado a un uso tradicional, como sucede en algunas dehesas. Pero hay otras zonas en la que la homogeneidad de usos agrícolas y la ausencia de vegetación arbórea y arbustiva lo dificulta. De todas formas hay que ver como algunas se lo ingenian y aprovechan hasta los aspersores de riego que sobresalen por encima de los cultivos.
Las lindes entre fincas suelen ser un buen lugar donde permitir el desarrollo de cierta vegetación o donde colocar posaderos artificiales que puedan utilizar las aves. Esto parece que se hace cada vez más necesario en las zonas de fuerte intensificación agrícola donde cualquier objeto en las lindes estorba a la maquinaria. Los márgenes de caminos vecinales y de caminos de concentración tampoco ofrecen muchas oportunidades desde el uso reiterado en los últimos años por parte de algunos municipios de desbrozadoras mecánicas, motoniveladoras y quemas prescritas.
Los caminos naturales, vías pecuarias, vías verdes y senderos son espacios donde sí está resultando mas factible favorecer los posaderos, sobre todo cuando en ellos se lleva a cabo una gestión ambiental del espacio adecuada.

Lavandera boyera sobre aspersor de riego en zona agrícola

Tarabilla común sobre poste de madera de un cercado de una dehesa

Tarabilla común sobre aspersor de un maizal

Tarabilla común sobre Hinojos en una linde

Escribano triguero sobre vegetación espontánea de una linde

Collalba gris sobre una encina plantada por un agricultor responsable en una linde de una tierra de secano

Abejaruco europeo en un posadero de un pastizal

Los cableados y postes de electrificación ofrecen buenos posaderos pero con riesgos para la fauna como este cernícalo

Este joven alcaudón ha elegido un joven chopo

Esta collalba gris se vale de un poste de hormigón en un vallado de un pastizal

En las orillas de nuestras riberas suelen existir posaderos usados por garzas reales

miércoles, 5 de abril de 2017

Observaciones en la dehesa

Recientemente, durante la realización de los trabajos del Proyecto AFE Gestión Ambiental de la Vía Verde de la Plata II, hemos realizado algunas observaciones muy interesantes en las dehesas de la zona. Esto nos está permitiendo incrementar los conocimientos sobre los recursos de un sistema  forestal multifuncional tan particular como son las dehesas aquí presentes. Aquí os mostramos un adelanto de los recursos en los que está trabajando el equipo.


Botetus appendiculatus

Bufo calamita

Lagarto ocelado

Saltacercas

Alcaudón común

copa de encina

La Dehesa, un bosque ahuecado

Paisaje de Dehesa de encinas

Busardo ratonero

Ganadería extensiva de vacuno

Humedal estacional mediterráneo
 
Ranunculus sp

Montia fontana

 verdecillo



miércoles, 8 de marzo de 2017

Pareja de zorzal charlo (Turdus viscivorus) en encinar adehesado

Especie indicadora de hábitat forestal, el zorzal charlo (Turdus viscivorus) frecuenta en mayor medida los bosques de robles o coníferas de pisos bioclimáticos montano o oromediterráneo. Sin embargo, aquí lo tenemos presente en las dehesas con regeneración cercanas a la Vía Verde de la Plata. Formaciones vegetales éstas pertenecientes a la serie más o menos alterada supramediterránea de los encinares salmantinos.
La presencia de esta ave viene a corroborar que nos encontramos en una zona adehesada con un estado aceptable de conservación y equilibrio ecológico, a pesar de los usos ejercidos por la actividad humana. Muchas de estas dehesas son un espacio libre aún de la intensificación agrícola y las roturaciones con maquinaria pesada que permite albergar una riqueza y biodiversidad propias de ambientes típicamente forestales.
Esperamos que la situación se conserve y que las dehesas de esta zona perduren en este estado. El mantenimiento de los usos culturales en la dehesa en equilibrio con el medio deben, por lo tanto,  seguir presentes y no caer en los convencionalismos de la agricultura imperante que ya viene amenazando dehesas cercanas. La presencia ahora de un equipamiento ambiental como es la Vía Verde de la Plata, con sus programas y actividades, puede ser un impulso en favor de la conservación de este sistema productivo tradicional tan nuestro y que tanto puede ofrecernos en el futuro.





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