Recursos medioambientales

Blog de Santiago Domínguez Martín

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domingo, 10 de mayo de 2020

COVID-19 y Déficit de Naturaleza

La crisis sanitaria por COVID-19 y las medidas de confinamiento aplicadas, han hecho que nos demos cuenta de que necesitamos cosas a las que antes no dábamos la suficiente importancia. Por ejemplo, para nuestra salud mental hemos reparado en lo fundamental que es pasar tiempo al aire libre, y la necesidad de disponer cerca de casa de espacios con presencia de elementos naturales que aporten servicios de bienestar.
Hasta la llegada de la pandemia, los profesionales del medio ambiente llevabamos un tiempo detectando en la sociedad un "déficit de naturaleza" creciente. Han sido las medidas obligadas de confinamiento las que han hecho estallar la "burbuja naturalista".
La verdad es que el término " déficit de naturaleza" no es de ahora. El periodista Richard Louv en su libro "Los últimos niños en el bosque" (Last Child in the Woods) ya nos habla de ello, advirtiendonos de la necesidad humana del contacto con la naturaleza. Una necesidad que se acrecienta sobre todo en las ciudades, donde los ambientes artificiales tienden a crear espacios poco naturalizados, y que algunos se atreven a llamar "verdes" porque haya algún árbol estrangulado en un sucinto alcorque pavimentado.
En las urbes, antes del estado de alarma, aceptábamos un modo de vida cuasi-artificial, urbanizado y tecnológico, renunciando, en nuestro que hacer diario, a los beneficios que nos proporciona la naturaleza para la salud y el bienestar. Quizás sí reconociamos su importancia pero pensábamos que nadie nunca nos iba a arrebatar la posibilidad de poder ir a disfrutar de la naturaleza cuando nos viniera en gana con: una excursión, un itinerario,una ruta, una jornada de pesca o un paseo en bici. Pero todo cambió, y de repente, lo echamos de menos. 
Las diferencias y el desequilibrio entre mundo rural y mundo urbano se pusieron esta vez a favor de la España llamada "vaciada", o "llena", según se mire. En la cuarentena esa España nos parece llena de luz, de paisaje, de verde.
El libro de Sergio del Molino " La España Vacía" ilustra muy bien como hemos ido dejando atrás un legado cultural y natural al vaciar de gente las zonas rurales.Pero ni creo que las zonas rurales estén vacías aún, ni que los que migraron a la ciudad lo han olvidado todo. El mundo rural está lleno todavía de biodiversidad, usos, tradiciones y cultura popular con mayúsculas a pesar de la intensificación del campo. Los habitantes urbanos del éxodo rural del siglo XX mantienen en sus mentes, aunque no lo saben, un legado que les une a su pasado natural y paisaje rural, con el que se relacionaron ellos y ancestros. Mucho se ha escrito ya sobre la percepción subjetiva del paisaje, en la que intervienen diferentes actores, también el modo de cómo percibimos el paisaje en el presente y como lo percibieron nuestros antepasados. La escala temporal del tempo antropico o natural no es necesario que supere, sin embargo, una generación para suscitar cambios en la percepción objetiva. Sobre todo en el vertiginoso urbanizado e intensificado siglo XX en el que hemos nacido los no llamados "milenials". Puede que los de esa generación piensen que todo fue como es pero en el paisaje, ni si quiera en el de hace 100 años, todo era como fue. Y el ser humano es el causante para bien o para mal en todas las épocas de la historia.
En 1987, por poner una fecha al azar, un niño o niña del mundo rural o de una ciudad podía hacer cosas que le conectaban con la naturaleza, algunas hoy se antojan casi imposibles. En las ciudades había siempre descampados, ríos, cortinas, cortados donde un niño o niña podía explorar su entorno todavía bastante naturalizado. Con el excesivo urbanismo, la creación de zonas impermeables, excesivamente pavimentadas y luego "revegetadas", crearon ambientes más pobres en biodiversidad, limitando el uso y disfrute como elemento natural aprovisionador de experiencias.
En el mundo rural los niños podíamos salir al monte en nuestras bicis a observar la naturaleza en un sentido literal. Cada día la aventura era una: ir a ver a los vivales de conejos del berrocal, el nido del águila del risco, las ranas de San Antonio de la charca de la dehesa, a a ver llegar la peara de cabras al pilón, o pasar una tarde sentados simplemente charlando viendo el paisaje, o curioseando en el trabajo de cómo unos hombres hacían una tapia de piedra seca. Las experiencias surgían de forma espontánea dependiendo de la época y de los ritmos de las labores del campo.
Treintaitres años después de aquello ahora observo, como con las apertura de los paseos después del confinamiento, y sobre todo en las ciudades, la gente huye a las escasas zonas "verdes" como si no hubiera un mañana. Es algo digno de que alguien lo analizará desde un punto de vista psicológico. Más suerte corremos los que tenemos el campo al lado de casa. Además con el aliciente de encontranos un micropaisaje en el que el ser humano no ha podido actuar en 40 días. Las plantas adventíceas reconquistado las juntas de las baldosas en los paseos, los rosales silvestres floreciendo en plenas aceras, bancos invadidos de viboreras, telas de araña en las balaustradas. La naturaleza nos reconquistaría en pocos años,no cabe duda.
Todos al salir con los niños y niñas o simplemente de paseo o a correr buscamos campo, verde, cielo, paisaje, horizonte. Es como volver a ser los niños de hace 33 años. Cualquier detalle, sobre todo con los más pequeños se convierte en motivo de análisis y parada: un hormiguero, una flor, una mariposa, una semilla, las ovejas pastando en el alto del cerro, los vencejos; como si nunca hubieran estado ahí.
Lo que concluyo es que existe una enorme necesidad social de reconectar con la naturaleza. También la necesidad de disponer de infraestructuras verdes y espacios con elemento natural relativamente cerca. Esa necesidad debe ser canalizada ante la nueva normalidad que se avecina. Por ello, las entidades que trabajan en custodia del territorio, o las que diseñan y ejecutan actividades de acercamiento al medio natural, van a jugar un papel decisivo en la readaptación social hacia la "nueva normalidad".
La nueva situación mostrará la importancia de mantener los espacios verdes públicos o naturales con servicios ecosistémicos disponibles para la sociedad; obligará a rediseñar actividades, reducir el número de integrantes en los grupos de destinatarios(10 personas por actividad, luego es el fin de los tan noticiados grupos masivos en actividades en la naturaleza), cambiar metodologías y medios de difusión. Pero algo no ha desaparecido a pesar del confinamiento:
La gran necesidad de alcanzar objetivos ambientales esenciales por medio de actuaciones sostenibles y la mejora del bienestar de la personas mediante el contacto con la naturaleza a través de las actividades de interpretacion.
Lejos de desaparecer ahora están más vivos y reforzados que nunca.




lunes, 4 de marzo de 2019

Los linderos de la PAC como refugio de fauna

En el mes de septiembre los agricultores comenzaron a planificar las labores de siembra y planes de cultivo de sus explotaciones para la nueva campaña agrícola. Labores que se ven ya reflejadas en el paisaje. Como en todas las campañas los terrenos sujetos a la PAC debían tomar entonces ya decisiones  teniendo en cuenta la solicitud del cobro de las ayudas según la convocatoria anual. Aunque no se conocían definitivamente al comienzo de la campaña cuáles serán las nuevas exigencias para la campaña, la administración suele adelantar algunos de los cambios normativos para facilitar la toma de decisiones a los agricultores.
Para nosotros todos los años son muy importantes todos aquellos cambios relacionados con los requisitos establecidos para el pago directo a la realización de prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente, conocido como “pago por el componente verde o greening”.  Son importantes porque influyen en lo que se suele denominar "los paisajes de la PAC" dentro del tempo antrópico del paisaje.
Recordamos que el pago verde, es un pago complementario por cada hectárea admisible vinculada a un derecho de pago básico, de hecho, el agricultor que pretenda activar sus derechos de pago básico debe respetar determinadas prácticas en relación con: la diversificación de cultivos, el mantenimiento de los pastos permanentes o destinar una parte de su explotación a superficies de interés ecológico conocidas como “SIE”. En lo que respecta a la tercera práctica conocida como “SIE” y que afecta a las explotaciones con una superficie mayor a 15 hectáreas de tierra de cultivo y al requisito de destinar, al menos, el 5% de dicha tierra de cultivo, a superficie de interés ecológico, se consideran según la legislación “SIE” diferentes categorías: 
  • Las tierras en barbecho.
  • Las superficies dedicadas a cultivos fijadores de nitrógeno.
  • Las superficies forestadas en el marco de los programas de desarrollo rural.
  • Las superficies dedicadas a agrosilvicultura. 

Es importante destacar que en las superficies de barbecho o de cultivos fijadores de nitrógeno que sean considerados para cumplir el 5% de SIE, quedará prohibido el empleo de cualquier producto fitosanitario durante el periodo que se determine en cada caso: 9 meses para el barbecho o la duración del ciclo del cultivo fijador de nitrógeno que, al menos, será hasta el inicio de la floración.

También, en relación con las superficies que se vayan a destinar de barbecho , sean SIE o no, es importante recordar la obligación de realizar en estas superficies una actividad anual de mantenimiento (laboreo, limpieza de vegetación espontánea).

Aunque no recogidos todos en nuestra Normativa Estatal ni Autonómica, existen otras prácticas equivalentes a las SIE presentes en la Normativa Comunitaria que presentamos a continuación.

1) Retirada de tierra por razones ecológicas.
2) Creación de "zonas de protección" para superficies de alto valor natural, Natura 2000 u otros lugares de protección de la biodiversidad, incluidas las zonas a lo largo de setos y de cursos de agua.
3) Gestión de las franjas de protección y de las lindes de campos no cultivados (régimen de corte, variedades de pasto locales o específicas y/o régimen de siembra, resiembra con variedades regionales, no utilización de pesticidas, no disponer de abonos y/o de abonos minerales), sin regadío, sin sellado del suelo
4) Lindes, franjas en el terreno y terrenos gestionados para atender a la fauna silvestre o fauna específica (lindes herbáceos, protección de nidos, franjas de flora silvestre, mezcla de semillas locales, cultivos que no se cosechan).
5) Gestión (poda, corte, fechas, métodos, restauración) de elementos del paisaje (árboles, setos, vegetación arbolada ripícola, muros de piedra (terrazas), acequias, albercas)
6) Mantenimiento de suelos turbosos o húmedos en pastizales (que no utilicen ni fertilizantes ni productos fitosanitarios).
7) Producción en tierra cultivable sin utilización de fertilizantes (fertilizantes minerales y abonos) y/o productos fitosanitarios, y sin regadío sin sembrar con el mismo cultivo durante dos años consecutivos en un lugar fijo.
8) Conversión de la tierra cultivable en pasto permanente para su utilización extensiva.

Quedaría a juicio de la autoridad competente (estatal y autonómica) el admitir como SIE terrenos donde se apliquen estas prácticas equivalentes.

Recorriendo uno de nuestros habituales paisajes de la PAC echamos de menos prácticas equivalentes de las mencionadas en especial a las referidas en el punto 4. Los agricultores apuran al máximo con los laboreos y apenas hay lindes. Al observar el paisaje cada vez es más frecuente esta práctica tan perjudicial para la biodiversidad.

Una buena oportunidad para comenzar a aplicar estas medidas equivalentes en nuestro territorio serían las sendas, caminos naturales y vías verdes que recorren el mosaico de este paisaje de la PAC. Pero para ello sería necesaria una gestión ambiental adecuada de las márgenes de estos caminos. Métodos poco selectivos como desbrozadoras mecanizadas o motoniveladoras no parecen las medidas más apropiadas a este respecto. Los métodos selectivos, sostenibles y de infraestructura verde serían más compatibles con las medidas equivalentes mencionadas.

Un buen ejemplo es el que se ha practicado en el Camino Natural Vía Verde de la Plata durante 2018, con claros beneficios ecosistémicos en el entorno.
Cuando se habla de fomento de la biodiversidad en las prácticas agrícolas estaría bien seguir ejemplos prácticos como el desarrollado en este corredor de 22 km.
Lamentablemente aún no son consideradas y son muchas las hectáreas de cultivos en las que observamos una ausencia total del lindes o franjas de refugio para la fauna.
Invitamos a visitar el siguiente sitio web para mayor información y asesoramiento sobre esta metodología totalmente compatible con los requerimientos de la PAC a Nivel Europeo.


Perdiz roja en una linde entre tierras de cultivo sin apenas vegetación para el refugio

Las lindes son inexistentes entre muchas tierras de cultivo limitándose a franjas desprovistas de vegetación fuertemente alteradas por la maquinaria (imagen: Calandria en una "linde").


Las cunetas de algunas sendas, caminos naturales o vías verdes son las únicas franjas existentes en varios kilómetros a la redonda (imagen: Ruta de la Cuna al Sepulcro)

La vegetación herbácea y arbustiva da refugio a muchas aves insectívoras beneficiosas para los cultivos (imagen: tarabilla)

lunes, 18 de febrero de 2019

El Tormes en estado puro

El paisaje puede variar en el tiempo. Éste se compone de tres factores:tempo geológico, tempo biológico y tempo antropico. El río Tormes a su paso por Alba de Tormes nos está ofreciendo en estas fechas uno de los efectos del tempo antrópico más visibles. La construcción de azudes en el cauce y la acumulación de agua en un vaso de embalse con una lámina a nivel constante inundando la ribera crea un paisaje artificial. A este paisaje el ser humano que lo habita llega a acostumbrar su percepción objetiva. Tanto se acostumbra que se convierte ya en algo cultural e identificativo del propio espacio. Pero no nos engañemos, el paisaje fluvial es algo más que esa simple percepción visual, es dinámico, cambiante...Un visitante que nunca hubiera visionado la panorámica típica de Alba y que venga estos días a la localidad pensará que así es el río Tormes, y estaría también acertado. La reducción de nivel en el vaso acumulado de agua en el azud elimina una parte del efecto antrópico en el paisaje y nos deja ver con bastante aproximación como debería de ser realmente. Tan sólo las pesqueras y partidores con sus aceñas y puente representan ahora el tempo antrópico, pero de épocas percibidas por nuestros antepasados, y ya olvidadas.





lunes, 1 de octubre de 2018

Norte Palentino Camino de NATURCYL

Recientemente parte del Equipo de EMBERIZA Actividades en la Naturaleza asistió a la I Feria de Ecoturismo de Castilla y León NATURCYL.
El desplazamiento a la Montaña Palentina no paso desapercibido para nosotros y lo aprovechamos para enriquecernos con del diverso patrimonio histórico, arquitectónico, sociocultural y ambiental de la zona, y también para anotar todas aquellas iniciativas locales llevadas a cabo para su puesta en valor.
Siempre hay que estar dispuesto a aprender con mente inquieta y abierta y fijarse en cómo se trabaja en otros espacios diferentes a nuestro contexto. Observando cómo se trabaja en otros lugares podemos descubrir qué se debe o no hacer para promocionar los valores propios, sin caer en propuestas demasiado localistas, insostenibles, de uso preferente, o de masas.
Las pequeñas localidades y el paisaje del norte palentino nos han mostrado ejemplos positivos que agradecemos. Hemos tomado nota.








miércoles, 6 de diciembre de 2017

Camino de las Aceñas: "Ondinas" entre la niebla, el agua y el hielo

Mostramos las imágenes de una mañana fría de diciembre en búsqueda de nuevos paisajes y habitantes en la ribera del Tormes a su paso por Alba de Tormes. En esta ocasión el nuevo registro en este lugar  ha sido una agachadiza común.
Un día duro para trabajar en el inventario de paisajes y especies, pero ha merecido la pena porque hemos podido disfrutar de composiciones dignas de una postal navideña. Valórese cómo la vegetación de ribera es un elemento fundamental del paisaje en cualquier época del año, y proporciona refugio y alimento a todas las criaturas que habitan en el espacio.














 Herrerillo común

Agachadiza común 

 Agachadiza común


 Cucharas comunes machos

Gallineta común 

Lavandera blanca 

Ánades frisos 

Gaviotas reidoras y cormorán 

Cormorán y ánade azulón 

Cormoranes y ánade azulón 

Ánades azulones 

Cuchara común hembra 



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